Se alza ante el Roc del Quer (1990 m), en el corazón de Canillo, un típico pueblo pirenaico, romántico y tranquilo. Aromas de madera maciza y su evocadora chimenea rústica invitan a la ensoñación y la charla. Muy cerca, el Palau de Gel d’Andorra -al que los clientes tienen acceso libre- y el telecabina que sube a las pistas de esquí de Grandvalira. Bienvenidos al corazón de la montaña.